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viernes, 1 de abril de 2011

Crónica de la histórica final de la Liga Europea de baloncesto de 1995



Esto es una crónica de la experiencia de un espectador de la final en Zaragoza de la Liga Europea de baloncesto que ganó el Real Madrid en 1995, ante el equipo griego del Olympiakos. No es una crónica del partido, sino sólo el punto de vista de un espectador, uno de los miembros de La Verdad del Deporte, sobre el “ambiente” de aquel evento. Nada se cuenta de Obradovic o Sabonis, sólo de la afición.

En el autobús de línea hacia Zaragoza ya había algunos hinchas del Madrid. Cuando llegamos a la ciudad era bastante espectacular ver como todo el centro estaba tomado por los hinchas griegos, especialmente del Olympiakos. En un hotel habían colgado banderas roji-blancas desde las ventanas y parecía propiedad suya. Nos contaron que el día anterior se habían enfrentado en una plaza dos grupos de aficionados del Panathinaikos y el Olympiakos a base de sillas, mesas y botellas y había intervenido la policía. Los dos grandes rivales atenienses, con sus colores verde y roji-blanco respectivos, llenaban de cánticos y gritos toda la ciudad, ataviados con bufandas y camisetas.

Al llegar a la cancha para ver las semi-finales, toda ella estaba dividida en cuatro bloques de colores, debido a las banderas y camisetas de los aficionados. El más grande era blanco, el siguiente en tamaño roji-blanco, otro algo más pequeño verde y el menos numeroso, el del Limoges, amarillo. La reacción de los madridistas fue visceral: se pusieron a gritar “musho beti, musho beti” amistosamente en dirección a la gente del Panathinaikos y a llamar cabrones e hijos de puta colchoneros a la del Olympiakos. Los colores de los equipos griegos producían una identificación primitiva y los madridistas parecían odiar a los hinchas del Olympiakos, a los que identificaban con el eterno rival, el Atlético de Madrid, mientras el Panathinaikos era equivalente al Betis. Durante el partido Panathinaikos-Olympiakos no pararon de animar a los primeros e insultar a los segundos, que devolvían insultos en griego hacia nuestra zona que evidentemente no entendíamos. Después fue el partido Limoges-Real Madrid, durante el cual muchos madridistas gritaban insultos racistas hacia los jugadores negros del Limoges, “mono” y cosas así.

En las semi-finales el Madrid venció al Limoges y el Olympiakos al Panathinaikos. La gran final sería Real Madrid-Olympiakos, por tanto.

Mientras tomábamos una cerveza en una terraza antes del partido se nos acercó alguien y nos pasó una frase en griego “españolizada” que debíamos gritar durante el partido. Creo que era algo así como “hijos de puta, cabrones del Pireo”. El Olympiakos es el equipo del Pireo.

En la gran final estábamos bien acompañados. A un lado estaba lo más presentable, un grupo de minusválidos psíquicos con unos cuidadores. Uno de ellos nos logró explicar trabajosamente que Antonio Martín era idiota, porque le habían pedido un autógrafo a la salida del hotel y había pasado de ellos despreciándoles. Un poco más adelante nuestro teníamos especímenes menos presentables. Un chaval enorme, obeso y alto, con una boina con la bandera del aguilucho franquista, era todo un espectáculo. Tenía un megáfono y no paraba de correr de un lado a otro gritando, bajo la atenta mirada de unos anti-disturbios de aspecto muy peligroso y malencarado, que parecían estar hartándose de él. El jugador favorito de este personaje debía ser Joe Arlauckas, al que no paraba de animar: “¡Arlauckas, Arlauckas!”. Un grupo de jovencitos de aspecto pijo y formal se pasaron todo el partido levantando una bandera franquista a intervalos.

Por su parte, el lado griego era todo un espectáculo increíblemente ruidoso. Bombos, pateos, gritos ensordecedores, gestos amenazadores para los madridistas o para el árbitro. Entre una muchedumbre de jóvenes se podía ver a una anciana de al menos 70 años, vestida tradicionalmente, con un vestido negro rural y pañuelo. Estaba entusiasmada, riendo y gritando como la que más, rodeada de jóvenes vociferantes. El sector madridista gritó varias veces la frase con insultos en griego que nos habían dado, y los del Olympiakos aplaudían.
Las carreras de lado a lado del chaval enorme con boina franquista acabaron mal; se cayó encima de un espectador sentado, al que debió dejar hecho polvo. Los anti-disturbios malencarados se lo llevaron detenido, pese a su cara de desesperación: se iba a perder el final del partido.

Finalmente ganó el Real Madrid al “estilo Obradovic” (aburrido, ralentizando el juego y con pocos puntos) y fuimos a celebrarlo. Aparte de las cervezas nos tomamos 8 chupitos de tequila, uno por cada Copa de Europa de baloncesto que había ganado el Madrid, mientras dábamos gritos estúpidos. Unos hinchas del Olympiakos nos robaron una bufanda y casi nos pegan, aunque yo gritaba “peace, peace” en medio de la trifulca para calmar los ánimos. El encargado del bar, un tipo cuadrado, consiguió que se fueran. Puede que nos libráramos de una paliza, quién sabe.

Al final de la noche alguien llamó a la policía municipal y al SAMUR debido a nuestro mal estado etílico, tras vomitar todo lo vomitable por las esquinas y armar escándalo por todo el centro de Zaragoza. Pero no hizo falta utilizar la ambulancia, ninguno llegábamos al coma etílico...

A pesar de todo, los del pequeño hotel no nos dieron problemas, aunque el SAMUR y la policía aparecieron cuando ya estábamos armándola por allí, incluso subieron a la habitación a por el más borracho de nosotros. Y eso que de los 5 que fuimos nos metimos en dos habitaciones dobles. Uno estaba de gorra, durmiendo en el suelo.

Este fue el penúltimo partido de baloncesto al que acudí, y ya hace 16 años de eso. De adolescente fui mucho más al baloncesto que al fútbol, un juego que me parecía mucho más aburrido. Ahora me parecen igual de aburridos ambos y sigo teniendo aversión al tequila.

martes, 2 de marzo de 2010

Los causantes de la crisis te piden su ayuda, el deporte se suma a la petición

Recientemente se ha inicado una especie de "campaña publicitaria anti-crisis", para la que incluso se ha creado una organización específica, la Fundación Confianza. Pretende ser un llamamiento a la sociedad civil para que se movilice. Curiosamente esta movilización no consiste en otra cosa que en la reactivación del consumo, eso es lo único que se debe cambiar... mensaje explicable por quién está detrás de esta campaña, como explican en Consume Hasta Morir: ¿Se referirá a que salgamos de una vez a la calle a pedir que con nuestro dinero no se financie a los bancos? ¿O se refiere a que pidamos préstamos e hipotecas y nos pongamos a comprar y gastar? El coste de la campaña será de cuatro millones de euros que han puesto las Cámaras de comercio, la patronal de las grandes empresas constructoras (Seopan) y un buen número de grandes empresas (Telefónica, Iberia, El Corte Inglés, BBVA, Santander, La Caixa, Caja Madrid, Repsol, Cepsa, Endesa, Iberdrola, Mapfre, Abertis, Mercadona, Indra, Renfe y Red Eléctrica). Es decir, la campaña la financian algunos de los principales responsables de esta crisis, como las empresas constructoras o los bancos que han dado alegres préstamos a la burbuja del ladrillo. Y la solución es volver al consumismo, las tarjetas de crédito, los préstamos y las hipotecas.

Como no podía ser de otra manera, esta campaña cuenta con el apoyo de esa cosa que algunos llaman "personalidades públicas", esos seres que por alguna razón influyen en las opiniones del resto de componentes de la sociedad. Encontramos entre ellos a cantantes como Melendi, presentadores como Buenafuente, cocineros como Ferrán Adriá y por supuesto representantes de otro de los colectivos socialmente influyente, el negocio deportivo. Fernando Romay, Pau Gasol, Carlos Sainz o Michael Robinson son algunos de los "concienciados" en contra de la crisis pero a favor de sus causantes.



Fernando Romay incitando al optimismo.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Frases del recientemente fallecido Andrés Montes

Andrés Montes era de esos periodistas deportivos que llama la atención por sus expresiones e histrionismo, se le podría considerar de la escuela del mítico Héctor del Mar. Quizá no llegó a inventar tantos motes como este último, pero sin duda dejó su impronta particular en el menor pero popular género de las retransmisiones deportivas. Este es un homenaje en vídeo en el que han recopilado algunas de sus frases y onomatopeyas:

miércoles, 14 de octubre de 2009

Espectáculos deportivos gratis, no pagues a chupópteros

En esta página podéis ver eventos gratis de la mayoría de deportes, sobre todo de los mayoritarios: Roja Directa. Basta de pagar regalías a grandes monopolios para ver espectáculos en una pantalla, o a organizaciones de chupópteros vividores como la SGAE. Esta vez esa página ha resistido las amenazas judiciales de ese tipo de organizaciones, en este caso de la empresa Audiovisual Sport.

Desde aquí manifestamos nuestro apoyo a la difusión libre, sin trabas ni precio, de toda la información, sea arte, espectáculos o temas más importantes. También nos unimos al multitudinario rechazo internáutico de la SGAE, esos Robin Hood inversos que cobran un diezmo a la gente para dárselo a unos millonarios del espectáculo.



La espectacular y variadísima lista de denunciados por difamación por la SGAE no tiene desperdicio: la revista literaria Quimera, la Asociación de Internautas, el sindicato CNT, la página de humor Frikipedia, el diario Público, el dueño de la empresa Weblogs S. L. o la página anarquista alasbarricadas son algunos de los denunciados por ese insaciable y lamentable ente.

martes, 23 de junio de 2009

Harlem Globetrotters

Al igual que Gaillard ha demostrado que el fútbol no tiene por qué ser un aburrimiento como suele serlo, el baloncesto también puede ser divertido:







martes, 17 de marzo de 2009

Japonés anónimo humilla a Michael Jordan

Un desconocido japonés batió hace tiempo el récord de longitud de salto en un mate que tenía Michael Jordan. Incomprensiblemente, la injusticia imperante en el mundo del deporte ha impedido el reconocimiento mundial de esta hazaña:



La industria deportiva necesita mitificar a sus ídolos de barro, cuando cualquiera (con un poco de ayuda, claro) puede igualar sus hazañas:

sábado, 13 de diciembre de 2008

Manute Bol, de la tribu Dinka al circo multimillonario de la NBA

Uno de los jugadores de baloncesto más curiosos que ha habido es Manute Bol, originario de la tribu de los Dinka en Sudán, conocida por su estatura. Cuando en la NBA se enteraron de sus 2 metros y 31 cm. de estatura se desplazaron a Sudán para ficharlo, convirtiéndose en el jugador más alto hasta entonces, siendo además muy delgado. Como era de esperar, su especialidad fueron los tapones, siendo el segundo de la historia en promedio. La primera vez que intentó hacer un mate al llegar a Estados Unidos se rompió los dientes con el aro a pesar de que no lograba saltar mucho, lo que da idea tanto de su estatura como de lo poco que se sabía sobre el juego del baloncesto en las tribus sudanesas.